Habitada antiguamente
por los indios Pampas, la zona de lo que
hoy se conoce como ciudad de Mar del Plata
consiguió tardíamente una población estable
si se considera la temprana fecha del descubrimiento de sus
costas por Fernando de Magallanes en 1519, y el ingreso
a sus tierras por Juan de Garay en 1581.
Recién a mediados de 1700, con el establecimiento
de la Reducción Nuestra Señora del Pilar a
orillas de la actual Laguna de los Padres, 1200
indígenas se concentrarían en derredor conformando
el primer antecedente poblacional. No obstante los jesuitas
abandonarían prontamente las instalaciones, y las
tribus se dispersarían.
Un siglo más tarde llegaría a la zona el
portugués José Coelho de Meyrelles
decidido a fundar allí un establecimiento saladeril
que fortificara el intercambio comercial con el Brasil.
Llamándose a la población que comenzó
a constituirse en torno al saladero, Puerto de la Laguna
de los Padres.
En 1860 Meyrelles vendería sus tierras
a Patricio Peralta Ramos, quien en 1873 iniciaría
las gestiones ante el gobierno de la Provincia solicitando
el reconocimiento del pueblo existente en su terreno. En
febrero de 1874 se expide el decreto que
afirma la existencia del pueblo denominándolo Mar
del Plata, a pedido de su fundador.
La llegada del Ferrocarril en 1886 marcó
fuertemente a Mar del Plata, por un lado despertando
su rasgo turístico, y por otro favoreciendo el ingreso
de inmigrantes europeos. El progreso experimentado a partir
de estos dos inicios llevó a que en julio de 1907
el pueblo de Mar del Plata fuera declarado Ciudad.
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