Un frondoso bosque se alza al suroeste de la ciudad
comprimiendo en su predio de 500 hectáreas alternativas
diversas pero igualmente atrapantes. Un enredado
sistema de juego que despierta la adrenalina de los pequeños
conduciéndolos de un árbol a otro a través
de puentes y redes; un misterioso bosque que desafía
a la física con el inexplicable fenómeno que
se produce en su centro energético; un museo que
permite conocer tanto la historia del pueblo como cuestiones
de ciencias naturales; paisajes, sensaciones, purificación,
el Vivero Dunícola es un espacio que ningún
turista de Miramar puede dejar de pisar durante su estadía.
Por su parte las dunas y
médanos constitutivas del panorama de Miramar
hacen al deleite de los visitantes más intrépidos
aventurándolos en travesías sobre vehículos
todo terreno; y el fascinante marco campestre seduce
a multitudes con su oferta de paisajes, costumbres, tareas
cotidianas y secretos de la producción.
Playa, pesca, naturaleza,
misterios, aventura y tradición. Así
es Miramar, una ciudad compleja y atractiva dispuesta
a conquistar a cada miembro de la familia. |